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miércoles, 17 de marzo de 2010

Las nuevas culturas del consumo


y la sociedad fragmentada


La sociedad de consumo de matriz fordista, como modelo nacional de integración y bienestar social -clase media adquisitiva, mercado de masas, pleno empleo, prestación impersonal y múltiple de bienes y servicios destinados a un consumidor anónimo, estado keynesiano desmercantilizador, etc.-, ha ido dando paso a otra postfordista de fabricación y especialización flexible con un modelo adquisitivo segmentado en el que ha estallado ese universo social unificador e integrador que había servido como referencia para la conceptualización de la sociedad de consumo. En el llamado postfordismo se ha instaurado un marco global casi simétrico: mercados segmentados, tendencias a la dualización y articulación productiva a nivel mundial, oferta diferenciada y estratificada (hasta la personalización) de bienes y servicios, adaptación y permanente renovación de nichos comerciales mundiales, Estado remercantilizador, etc. En tal contexto, las identidades sociales se han vuelto mucho más complejas y se han multiplicado las sensibilidades y percepciones que desde diferentes grupos sociales se le da al hecho de consumir y a los efectos sociales y culturales buscados en las prácticas mismas de consumo. De los mecanismos centralizados de comercialización hemos pasado a todo tipo de redes de producción, de distribución, de consumo, de información, etc. En este aspecto el consumo nacional, y su compañero natural, el de cultura de masas, ha tendido a sustituirse por el de la articulación de nuevos estilos de vida y consumos distintivos compuestos a nivel mundial, representando un conjunto de normas adquisitivas diferenciadas que han venido a crear un nuevo modelo de consumo global postfordista a la vez unificado, individualizado y diferenciado.

En las sociedades occidentales contemporáneas, las prácticas de consumo ocupan el eje fundamental del proceso de articulación entre la producción y la reproducción social. Sin embargo, el consumo ha tenido, paradójicamente, un lugar relativamente periférico (por pasivo y sobredeterminado) en la discusión política contemporánea. Por ello, en todo proyecto de análisis e intervención social es necesario sacar al consumo de cualquier a priori reduccionista y apostar por una visión teórica que se proyecte sobre el campo concreto –y complejo– de las prácticas adquisitivas reales, conectadas,a su vez, con la posición social de los diferentes colectivos en el proceso de trabajo y con sus luchas por definir tanto la distribución material como el reconocimiento cultural en sus contextos institucionales de referencia...

Así, sólo la participación, la educación, la movilización social y el conocimiento de nuestro ámbito real de elección en el mercado pueden racionalizar la esfera del consumo, esfera que, dejada a la dinámica mercantil privada pura, tiende al caos y al autobloqueo. El mundo de la vida cotidiana es el ámbito moderno del consumo, pero también el marco de creación de nuevos movimientos sociales, de formas de convivencia, de métodos de conocimiento y autoconocimiento. El proceso de consumo está incrustado en todos los mecanismos de funcionamiento del mundo de la vida y no sólo en el mercado. Tampoco puede ser el agujero negro que absorba todas las riquezas y las energías sociales. Bienestar, educación, salud y consumo no son elementos aislados y externos que coinciden sólo en la mente de los teóricos, son facetas de la ciudadanía misma en todas sus dimensiones y, por ello, deben ser uno de los centros de la planificación y la participación en la toma de decisiones de las políticas públicas a partir de demandas y necesidades sociales institucionalmente atendidas.

Catedrático de Sociología de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid.

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lunes, 15 de marzo de 2010

Completamos nuestro primer volumen


Proseguimos nuestra tarea

Con este segundo número de Pensar la Publicidad. Revista Internacional de Investigaciones Publicitarias completamos nuestro primer volumen correspondiente a 2007 y proseguimos nuestra tarea, consistente en proporcionar a los investigadores de ambos lados del Atlántico un cauce donde publicar sus aportaciones a este fenómeno apasionante que llamamos publicidad, y que constituye la presencia tal vez más constante de nuestra existencia cotidiana.

El número se inicia con un trabajo del Catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid, Luis Enrique Alonso, en el que recopila y actualiza algunas de las conclusiones a las que había llegado en su libro La era del consumo en torno a las transformaciones que ha experimentado el consumo en la era del llamado postfordismo: cuando el consumo masivo y estandarizado propio de los años sesenta se disgrega en las mil y una opciones que permite una producción crecientemente fragmentada y segmentada, y los valores individualistas y grupales tienden a sustituir a los gregarios que prevalecieron en la llamada sociedad de consumo de masas...

Durante los meses que han transcurrido desde la aparición del primer número, el Consejo Asesor de Pensar la Publicidad se ha ampliado hasta superar la cifra de cincuenta componentes (los últimos incorporados son los conocidos semiólogos italianos Paolo Fabbri y Augusto Ponzio, el catedrático de la Universidad de Buenos Aires y presidente de la Asociación Argentina de Semiótica, Oscar Steimberg, y los catedráticos españoles Carlos Lema Devesa, de la Universidad Complutense de Madrid, y José María Paz Gago, de la Universidad de A Coruña y a su vez secretario general de la Asociación Internacional de Estudios Semióticos).
Uno de los miembros de dicho Consejo, el ya mencionado Stuart Ewen, saludaba la aparición del primer número de Pensar la Publicidad con el siguiente mensaje, que traduzco del inglés: «Me siento orgulloso de formar parte de esta importante nueva publicación».
Nuestro máximo orgullo consistirá en que nuestras páginas constituyan, efectivamente, un acicate para pensar la publicidad a ambos lados del Atlántico.

Antonio Caro Almela es profesor titular de Teoría de la Publicidad en la Universidad Complutense de Madrid.


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